Hoy se busca que el concepto de “buen negocio” incorpore el cuidado de las relaciones con las comunidades y todos los grupos con los que interactúa la empresa. La agenda de responsabilidad empresarial, que va más allá de la filantropía, alinea el valor social con el económico para generar un crecimiento sostenido y de calidad, que cree empleo y sea eficiente, al tiempo que respete la diversidad y el medio ambiente.
Desde este enfoque son muchas las iniciativas innovadoras y exitosas que han venido realizándose en la región, en las que las empresas, junto con organizaciones de otros ámbitos, han aplicado distintas estrategias para la creación de este doble valor: económico y social. Entre ellas se encuentra la vinculación con emprendimientos socio-productivos de inclusión.
El estudio muestra cuatro grupos de planteamientos que, según las experiencias existentes, aparecen como elementos gravitantes con respecto a este vínculo:
20-01-2014